El fenómeno Milei y La Libertad Avanza: La nueva derecha argentina y sus efectos en Latinoamérica

Por: Enrique Tafoya Ortiz

Introducción

La irrupción de Javier Milei y su movimiento La Libertad Avanza ha transformado el panorama político argentino, desafiando tanto a la izquierda progresista como a la derecha tradicional. No se trata solo de un líder carismático con propuestas económicas radicales, sino de un fenómeno cultural, ideológico y mediático con impacto en toda Latinoamérica. Milei ha sabido capitalizar el descontento social, presentándose como un outsider que enfrenta a la “casta política”, y, a través de un discurso de guerra cultural, ha conquistado a un electorado harto de las viejas estructuras.

Pero Milei no está solo. A diferencia de otras figuras de la derecha emergente, ha contado con una red de intelectuales, comunicadores y estrategas que han armado un aparato ideológico sin precedentes en la región. Esta nueva derecha no solo busca reducir el Estado y privatizar la economía, sino que también ha entendido que la batalla por el poder es, ante todo, una batalla cultural.

A lo largo de este ensayo, analizaremos:

La crisis de los partidos tradicionales y el auge de nuevos liderazgos populistas de derecha.

El papel de la batalla cultural en la estrategia mileísta, con especial énfasis en su reinterpretación de Gramsci.

Los intelectuales mileístas como Agustín Laje y Nicolás Márquez, quienes han dotado de profundidad teórica a este movimiento.

Las contradicciones de Milei, su relación con el globalismo y los riesgos de la disidencia controlada.

El posible impacto de esta nueva derecha en México y el resto de Latinoamérica.

Una exploración filosófica sobre el rol del individuo y el Estado en el pensamiento libertario.

La influencia de la Escuela Austriaca en Milei y su concepción del orden espontáneo frente a la planificación centralizada.

La relación entre el neoliberalismo y el populismo de derecha en la nueva hegemonía política.

La crisis de los partidos tradicionales y el auge de nuevas derechas

El sistema de partidos en Argentina, como en gran parte de Latinoamérica, ha sufrido un desgaste progresivo. La corrupción, la ineficacia del Estado y la desconexión con las necesidades de la ciudadanía han generado un escenario propicio para el ascenso de figuras como Milei. El kirchnerismo, que por años dominó la política argentina con su discurso populista y redistributivo, ha perdido legitimidad ante una crisis económica descontrolada y el hartazgo de la población.

El auge de Milei se inscribe en una tendencia global: la crisis de la democracia representativa ha llevado a la aparición de líderes antisistema, desde Donald Trump en Estados Unidos hasta Nayib Bukele en El Salvador. Estos líderes comparten una narrativa común: culpar a la “casta” por todos los males de la sociedad y ofrecer soluciones drásticas para “restaurar el orden”.

Sin embargo, la clave del mileísmo no es solo su discurso económico, sino su guerra cultural. Milei no solo quiere transformar la economía, sino también la cultura política argentina y latinoamericana.

Las contradicciones de la nueva derecha:

“Defensa de la soberanía” mientras se somete a intereses extranjeros

Milei y su equipo han insistido en la importancia de la soberanía nacional, rechazando el “estatismo” y cualquier interferencia en la economía del país. Sin embargo, su postura respecto a Israel es completamente entreguista:

Ha declarado que “su política exterior es la de Israel y Estados Unidos”, lo que en la práctica significa subordinarse a estos intereses.

Su postura pro-Israel no es meramente diplomática, sino que raya en lo devocional, llegando a decir que se “convertiría en judío” por su admiración a Israel.

 “No intervenir en conflictos ajenos”, pero alinearse con la guerra de Israel contra Gaza

Uno de los argumentos de la derecha liberal es que Argentina no debe involucrarse en conflictos internacionales que no le conciernen. Sin embargo, Milei ha roto esta regla al:

Condenar con un discurso visceral a Palestina, llamando “terroristas” a todos los que se oponen a Israel.

Ignorar las masacres de civiles en Gaza, evitando cualquier condena a los bombardeos israelíes.

Ofrecer apoyo diplomático incondicional a Netanyahu, mientras desprecia a organismos internacionales como la ONU que han criticado las acciones de Israel.

“Defender la libertad”, pero justificar ocupaciones y ataques contra civiles

Milei se presenta como un defensor de la libertad individual, pero su discurso cambia cuando se trata de Israel:

Justifica la ocupación de territorios palestinos como si fuera un derecho absoluto de Israel.

Apoya la narrativa de que toda resistencia palestina es terrorismo, sin mencionar la violencia sistemática contra civiles en Gaza.

No ha condenado la represión del gobierno israelí contra disidentes internos o periodistas que denuncian la guerra.

Su desprecio por la vida de los afectados por el genocidio de Netanyahu es contradictorio al discurso próvida que maneja de manera mediática.

 “Desprecio por la casta política”, pero obediencia a los intereses geopolíticos de EE.UU. e Israel

Uno de los pilares de Milei es la lucha contra la “casta política corrupta”, pero en política internacional se pliega completamente a las directrices de Washington y Tel Aviv:

Ha respaldado cada movimiento de Netanyahu sin cuestionar sus políticas.

Se ha negado a establecer relaciones con países que podrían ser estratégicos para Argentina, solo por alinearse con la agenda de EE.UU.

“No más gasto público”, pero viajes y concesiones costosas para complacer a Israel

Milei ha prometido recortes drásticos en el gasto estatal, pero ha mantenido reuniones costosas y ha asignado recursos para fortalecer la relación con Israel:

Su primer viaje internacional como presidente fue a Israel, financiado por el Estado.

Su equipo ha gastado en seguridad y logística para su cercanía con el gobierno israelí.

Propone estrechar la cooperación militar con Israel, lo que puede generar costos para Argentina.

En resumen, Milei se presenta como un libertario radical, pero cuando se trata de Israel, su postura se vuelve sumisa y contradictoria, mostrando que su supuesta independencia política no aplica cuando se trata de los intereses de ciertas potencias extranjeras.

La contradicción de la “razón” y su fetiche con los clones de su perro Conan

Milei se autodefine como un economista “científico”, basado en la lógica y la razón, pero al mismo tiempo:

Ha gastado miles de dólares en clonar a su perro muerto, Conan, creando cinco réplicas del animal, a quienes trata como si fueran “seres especiales”.

Ha afirmado que se comunica con Conan a través de médiums, contradiciendo su discurso supuestamente racional y basado en el pensamiento crítico.

Mientras promueve la reducción del gasto estatal, sus extravagancias con la clonación de su perro reflejan un comportamiento excéntrico y casi sectario.

La “meritocracia”, pero la hermana como jefa absoluta del Gobierno

Milei siempre ha dicho que “los cargos deben ganarse con mérito”, pero su hermana Karina Milei, sin ninguna preparación formal en administración pública, se ha convertido en la persona más poderosa del Gobierno:

La apoda “El Jefe”, admitiendo que ella controla cada decisión del Ejecutivo.

No se le conoce experiencia en gestión pública, pero actúa como la máxima autoridad del Gobierno, incluso por encima de ministros y asesores.

Milei la describe con un nivel de devoción excesiva y casi mística, lo que ha generado críticas sobre su falta de autonomía personal.

3. La supuesta “lucha contra el nepotismo”, pero un Gobierno basado en su círculo de culto

Milei criticó el “amiguismo” en la política, pero su entorno de poder se basa en lealtades personales, no en capacidad.

Su círculo más cercano está compuesto por personas con las que comparte creencias esotéricas y experiencias personales, más que conocimientos técnicos en administración del Estado.

 El culto a sí mismo y sus delirios mesiánicos

Se ha descrito como “el elegido” para liberar a Argentina del socialismo, en un discurso que mezcla economía con una visión casi religiosa.

Ha declarado que Conan “lo guía” desde el más allá en la toma de decisiones políticas.

Su obsesión con Karina y Conan lo han convertido en una figura de culto dentro de su propio partido, donde nadie puede contradecirlo sin ser señalado como “traidor”.

Antonio Gramsci: Hegemonía y el desprecio a los indiferentes

Para entender la estrategia ideológica de Milei, es fundamental analizar la teoría de Antonio Gramsci, el intelectual marxista italiano que formuló el concepto de

Hegemonía cultural. Según Gramsci, el poder político no se sostiene únicamente con la fuerza, sino con la capacidad de un grupo para imponer su visión del mundo como el sentido común dominante.

Milei y su entorno han entendido esto perfectamente y han usado la teoría gramsciana para invertir la balanza a su favor. Durante décadas, la izquierda controló el discurso hegemónico a través de los medios, las universidades y la cultura pop. Ahora, la nueva derecha ha decidido disputar ese poder.

Gramsci también escribió su famoso ensayo Odio a los indiferentes, en el que afirmaba que los mayores enemigos del cambio no eran los opresores, sino aquellos que, por apatía o cobardía, se negaban a tomar partido. Este pensamiento ha sido adaptado por Milei y sus intelectuales, quienes constantemente atacan a la derecha “tibia” o derechita cobarde (Agustín laje), acusándola de ser funcional al progresismo.

Nicolás Márquez: El discurso de la agresión y la atracción de la derecha visceral

Si Laje representa la estrategia fría e intelectual, Nicolás Márquez representa la violencia retórica, el golpe directo y la burla abierta contra el progresismo. Márquez ha hecho de la agresión verbal su marca personal, con frases que desafían la corrección política y que, en lugar de alejar a la audiencia, la atraen aún más.

Márquez ha entendido que, en la era digital, la política no solo se trata de persuadir, sino de polarizar. Su retórica es simple: el progresismo no es un adversario con el que se pueda razonar, sino un enemigo al que hay que destruir. La crudeza de su discurso ha resultado ser una herramienta poderosa, especialmente entre una juventud cansada de la cultura de la cancelación y el discurso “blando” del conservadurismo tradicional.

Lo que hace Márquez es lo que Laje conceptualiza: usar la agresión como un arma dentro de la guerra cultural. Mientras la izquierda intenta ridiculizar este estilo, no se da cuenta de que, en la era de las redes sociales, los insultos y la irreverencia generan más impacto que los discursos formales.

Agustín Laje: El arquitecto de la nueva derecha

 Si hay alguien que ha definido el marco teórico de la nueva derecha en América Latina, es Agustín Laje. Su libro La batalla cultural (2021) no es solo un manual de resistencia ideológica, sino una estrategia de guerra que ha permitido a la nueva derecha disputar el terreno cultural que antes pertenecía exclusivamente a la izquierda.

Para Laje, la política ya no se trata únicamente de la economía o la administración pública, sino de la dominación del discurso y de las instituciones que definen la moral de una sociedad. Parafraseando sus ideas, la izquierda no se tomó el poder a través de revoluciones armadas, sino infiltrando los espacios educativos, mediáticos y culturales. La estrategia de la derecha, por lo tanto, no puede limitarse a elecciones y reformas económicas, sino que debe ir más allá y tomar el control del sentido común.

Laje ha insistido en que la derecha del siglo XX fracasó porque pensaba que la política era solo sobre impuestos y mercados. Según su visión, la política es guerra, es hegemonía, es batalla por la narrativa de la sociedad. En este sentido, Milei ha adoptado este modelo: no se presenta como un mero administrador, sino como un revolucionario ideológico.

La Escuela Austriaca y la concepción libertaria del Estado

Milei no solo ha adoptado una postura disruptiva en términos políticos y culturales, sino que también ha abrazado los principios de la Escuela Austriaca de Economía, cuyos exponentes principales incluyen a Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Murray Rothbard. Esta corriente defiende la primacía del mercado, la eliminación de la intervención estatal y la descentralización del poder.

Desde esta perspectiva, Milei argumenta que el Estado no es solo ineficaz, sino inmoral, ya que su existencia se basa en la coerción y el robo a través de los impuestos. Esta visión extrema lo aleja de los conservadores tradicionales y lo acerca a un anarcocapitalismo puro, donde el mercado se convierte en la única estructura organizativa legítima.

Sin embargo, su llegada al poder lo ha obligado a enfrentar contradicciones prácticas: a pesar de su discurso contra el Estado, sigue manteniendo estructuras burocráticas y subsidios. Esto ha llevado a algunos a preguntarse si su radicalismo económico es viable en la práctica o si, en última instancia, será absorbido por la misma estructura que prometió destruir.

Conclusión: ¿Hacia dónde se dirige la nueva derecha?

El fenómeno Milei no es un evento aislado, sino parte de una reconfiguración global del espectro ideológico. Su ascenso ha demostrado que la derecha ha aprendido de los errores del pasado y ha logrado disputar el poder cultural y mediático con las mismas armas que antes usaba la izquierda.

México y el resto de Latinoamérica harían bien en no subestimar a esta nueva derecha. En un contexto de crisis económica y deslegitimación de los gobiernos progresistas, el surgimiento de un “Milei mexicano” no es solo posible, sino cada vez más probable.

Hoy la gran discusión no está inscrita en las dicotomías de la modernidad entre izquierda y derecha, ahora la política orbita entre nacionalismo vs globalismo .

Bibliografía

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  • Fundación Konrad Adenauer Stiftung. (2021). El futuro de los partidos políticos. Montevideo.
  • Gramsci, A. (1917). Odio a los indiferentes. L’Ordine Nuovo.
  • Gramsci, A. (1971). Cuadernos de la cárcel. Editorial Era.
  • Laje, A. (2021). La batalla cultural: Reflexiones críticas para una nueva derecha. Harper Collins.
  • Márquez, N. (2019). El libro negro de la nueva izquierda. Editorial Unión.
  • Mouffe, C. (2005). En torno a lo político. Fondo de Cultura Económica.
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  • Donatella, D. (2017). Democracias, participación, deliberación y movimientos sociales. Prometeo Editorial, Argentina.
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  • Hayek, F. (1944). Camino de servidumbre. University of Chicago Press.
  • Rothbard, M. (1973). For a New Liberty: The Libertarian Manifesto. Macmillan.

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